Lecturas y programas para pensar con calma
Libacore no nació de un plan de negocios. Nació de una libreta con nombres de talleres anotados a mano y de la insistencia por publicar procesos reales, con fecha y contexto, en lugar de listas armadas para el algoritmo.
2019
Tiramos ochenta ejemplares cosidos a mano con una encuadernadora que nos prestó un taller amigo. La mayoría se repartió entre librerías chicas de Buenos Aires y Santiago. Ahí quedó claro el formato: notas largas, fotografía de taller y ningún ranking.
2020
Con las ferias suspendidas, empezamos a publicar llamados de sellos de música experimental y estudios de serigrafía que buscaban colaboradores. La sección creció sola: llegaban más pedidos de los que podíamos cubrir en un número.
2022
Empezamos a digitalizar negativos de fotógrafos de oficio que no tenían archivo. Hoy ese catálogo alimenta buena parte de nuestras páginas y se licencia a editoriales independientes de Chile y Argentina.
2024
Sumamos un equipo fijo de tres personas y una agenda mensual de ferias en Buenos Aires, Valparaíso y Santiago. La tirada impresa bajó a cuarenta ejemplares: preferimos pocos lectores atentos antes que volumen.
Libacore empezó como una carpeta compartida entre dos personas que cubrían ferias de diseño en Buenos Aires y Santiago. No hubo plan de negocio: hubo una lista de talleres a los que valía la pena volver, y la decisión de escribir cada nota con nombre, fecha y contexto. Estos son los tramos que marcaron el rumbo.
2019
Se armó en una mesa de comedor con tres notas: un taller de encuadernación en Barracas, un estudio de serigrafía en Valparaíso y una entrevista larga a una fotógrafa de archivo. Tiramos doscientos ejemplares en papel crema y los repartimos en librerías independientes. La respuesta fue suficiente para entender que el tema daba para más.
2021
La pandemia cerró las ferias y las imprentas. Decidimos publicar en línea, pero mantuvimos la retícula asimétrica y la fotografía documental como regla. Ese año sumamos la agenda de ferias y convocatorias abiertas, porque los propios talleres empezaron a escribirnos pidiendo difusión para sus tiradas cortas.
2023
Dejamos de depender de un solo equipo. Hoy escriben personas en Buenos Aires, Santiago y Tafí Viejo, cada una con su propio oficio: tipografía, música experimental, archivo fotográfico. La pauta es simple: nada de rankings ni listas vacías, y cada texto pasa por una revisión de contexto antes de publicarse.
Hoy
Mantenemos el foco en cómo trabajan los oficios creativos y en los proyectos que se sostienen a pulso. La sección de convocatorias recibe propuestas de talleres, sellos y editoriales chicas que buscan colaborar, exponer o publicar. Si tenés un proyecto en marcha, ese es el lugar donde empieza la conversación.
Quiénes somos
Libacore nació en Buenos Aires con una idea simple: cubrir los oficios creativos como se cubre cualquier trabajo serio. Con nombres, fechas, contexto y las condiciones reales en que se produce.
No publicamos rankings ni listas vacías. Publicamos notas de proceso, entrevistas largas y fotografía de taller de encuadernadores, serigrafistas, sellos de música experimental, editoriales chicas y fotógrafos de archivo que sostienen sus proyectos a pulso.
Para lectores de Buenos Aires, Santiago de Chile y otras ciudades que siguen de cerca cómo se hacen las cosas cuando no hay presupuesto grande ni equipo numeroso.
Cada número gira alrededor de un tema central. Preferimos una entrevista de ocho mil palabras antes que diez notas de relleno sobre lo mismo.
Tono directo, sin jerga de marketing. Si un taller cobra poco por una tirada corta, lo decimos. Si un proyecto está en pausa, también.
Notas de proceso, agenda de ferias y convocatorias abiertas para quienes buscan colaborar, exponer o publicar en el próximo número.