Oficios con nombre propio
Publicamos notas de proceso y entrevistas largas con quienes cortan, imprimen, cosen o digitalizan. El oficio se cuenta desde el taller, no desde el catálogo.
Lecturas y programas para pensar con calma
Historia de Libacore
Libacore empezó como un cuadernillo fotocopiado que se repartía en ferias de Barracas. Hoy tiene base editorial en Buenos Aires, lectores en Santiago y una red de colaboradores que cubre talleres, sellos y archivos de oficio. Estos son los tramos que marcaron el recorrido.
Tiramos 120 ejemplares cosidos a mano con papel de algodón. La nota central era un perfil de un taller de serigrafía en el sur del conurbano. Se vendieron casi todos en dos ferias y en una librería de San Telmo.
Incorporamos una agenda fija de ferias y llamados abiertos. La decisión fue publicar solo convocatorias con nombre, fecha y responsable, sin listas genéricas. Ese criterio sigue vigente y ordena la sección.
Sumamos una editora en Santiago para cubrir sellos de música experimental y editoriales chicas del circuito local. Eso amplió la mirada sobre oficios que se sostienen con tiradas cortas y acuerdos de palabra.
Empezamos a digitalizar negativos de fotógrafos de taller y ferias para acompañar las notas largas. El archivo creció hasta cubrir retratos de oficio y procesos de producción que antes quedaban sin registro.
Pasamos a una retícula asimétrica con titulares en serif y cuerpo en sans neutra. Fijamos tres números por año para poder sostener entrevistas largas y fotografía documental sin apurar los cierres.
Nacimos como una revista digital con base editorial en Buenos Aires y lectores que siguen el proyecto desde Santiago de Chile. No buscamos cubrir tendencias: seguimos el trabajo diario de talleres de encuadernación, estudios de serigrafía, sellos de música experimental, editoriales chicas, fotógrafos de archivo y diseñadores de tipografías que sostienen sus proyectos a pulso.
Cada número se arma alrededor de un tema central y se publica con nombre, fecha y contexto. Sin rankings ni listas vacías.
Publicamos notas de proceso y entrevistas largas con quienes cortan, imprimen, cosen o digitalizan. El oficio se cuenta desde el taller, no desde el catálogo.
Cada texto lleva fecha, lugar y responsables. Preferimos una tirada corta bien documentada antes que una pieza sin origen verificable.
Sostenemos una sección abierta de ferias, exposiciones y llamados para quienes buscan colaborar, exponer o publicar en el próximo número.
Trabajamos con imágenes de taller tomadas en el lugar de producción. Nada de stock genérico: la foto acompaña al proceso que se describe.
El efecto que buscamos es simple: que quien lee termine con un nombre, una dirección de taller o una fecha de feria anotada. Que el trabajo de los oficios creativos circule con la misma seriedad con la que se produce.
Trayectoria editorial
Libacore no nació de un plan de negocios. Nació de una carpeta compartida, un par de viajes entre Buenos Aires y Santiago, y la insistencia de talleres que querían que alguien contara bien lo que hacen. Estos son los momentos que marcaron el rumbo.
2019
Tiramos 200 ejemplares en una imprenta de Barracas. El tema central era encuadernación artesanal y serigrafía. Se agotaron en tres ferias de diseño, más por curiosidad que por estrategia.
2020
Con los talleres cerrados, empezamos a digitalizar negativos y a publicar entrevistas largas por correo. Mariana Ossa armó el primer catálogo de fotografía de archivo que hoy sostiene buena parte de nuestras notas.
2021
Un envío de 40 ejemplares a Valparaíso terminó en una red de sellos de música experimental y estudios de serigrafía. Desde entonces la agenda de ferias cubre ambas orillas.
2022
Abrimos la sección de convocatorias para proyectos independientes. Editoriales chicas, diseñadores de tipografías y fotógrafos empezaron a escribirnos con material propio en lugar de esperar a que los buscáramos.
2023
Rediseñamos la revista con papel crema, tinta negra y acentos naranja quemado. La tipografía serif volvió a los titulares y el cuerpo quedó en sans neutra. El cambio respondía a una necesidad concreta: leer mejor en pantalla sin perder el aire de impreso.
2024
Tres editores, una fotógrafa de archivo y una red de colaboradores por número. Publicamos sin rankings ni listas vacías: cada texto lleva nombre, fecha y contexto. El próximo cuaderno ya está en armado.
Somos un equipo chico con base editorial en Buenos Aires y lectores repartidos entre Chile y Argentina. Cada número se arma conversando con talleres, estudios y archivos antes de escribir una sola línea.
Edición y coordinación de números
Lleva ocho años editando publicaciones independientes. Define el tema central de cada edición, negocia plazos con los talleres y revisa cada entrevista antes de cerrarla. Vive en Barracas y conoce de cerca el circuito de encuadernadores y librerías de barrio.
Fotografía documental de taller
Trabaja con cámara analógica y digital en estudios de serigrafía y sellos de música experimental. Sus series acompañan las notas de proceso y suelen quedar en el archivo de la revista para futuras licencias a editoriales chicas.
Corresponsalía en Santiago de Chile
Cubre la agenda de ferias, convocatorias y muestras del circuito chileno. Coordina las entrevistas con diseñadores de tipografías y fotógrafos de archivo que publican desde Valparaíso y Santiago.
Diseño editorial y retícula
Define la grilla asimétrica de cada número, elige la tipografía serif de titulares y cuida que la fotografía de taller respire en la página. Antes trabajó en catálogos de arte y libros de tiradas cortas.
Publicamos textos con nombre, fecha y contexto. No hacemos rankings ni listas vacías. Cuando un proyecto entra a la sección de convocatorias, verificamos que esté en marcha y que su responsable pueda responder consultas de lectores.